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La Carta Trece

para atraer o fortalecer el amor

Antes de iniciar, recordemos que no podemos ni debemos forzar a ninguna persona a amarnos, pues intentarlo nos generaría repercusiones karmáticas, al actuar en oposición a los designios del Universo. Si tu intención es forzar, este ritual no te servirá para nada. El amor, o se da de grado o no se da. Así es la ley cósmica.

Si estás sola y andas en busca de una persona para vivir una sana relación de crecimiento compartido, entonces este ritual sí es para ti. Lo mismo si estás separada de tu amorcito y deseas reunirte de nuevo con él, para gozo de ambos.
¿Estás lista? ¡Manos a la obra!


Materiales:

Un espejo grande, de forma ovalada.

Dos velas, una de color rosa y otra de color verde.

Dos candeleros de cristal transparente o de plata (alpaca).

Dos rosas de invernadero. Una de color rojo y la otra de color blanco.
Un florero de cristal transparente.

Aceite o incienso de amor: jazmín, rosas rojas o lavanda.

Una bandejita para colocar debajo de las velas.

Hilo, hilaza o cordel de color rojo.

Un cuchillo, que solamente empleamos en rituales, de preferencia con mango de color negro.

Un pañuelo de seda blanca.

Realización:
Primera noche. Tres días antes de la Luna Llena, en una habitación a oscuras colocamos los candeleros individuales y encendemos ambas velas. La verde representa el color del Amor y la rosa el color de Venus. Decide cuál color te representa a ti y cuál a tu pareja. Enciende la vela de tu pareja primero.
Toma la rosa roja (lo masculino) y la blanca (lo femenino), y colócalas frente a la vela correspondiente, para que la luz de la vela se refleje sobre ellas. Di las siguientes palabras:
Te llamo (si sabes su nombre, dilo ahora), amor mío. Ven a mí libremente; permite que vea tu imagen en este espejo y que muy pronto en la realidad nos acerquemos para siempre.
Al pronunciar estas palabras, acerca las velas ligeramente una a la otra y después las rosas. Posiblemente veas de inmediato, en el espejo, la cara de tu amor. La primera noche será una silueta poco definida; sonríe y pronuncia palabras privadas como saludo. Si no ves nada, seguramente al soplar las velas verás su rostro en los últimos reflejos. Dile palabras amorosas. Deja las flores, las velas y el espejo en ese lugar.


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